Nota en medios
Mitos y verdades sobre las vacunas


Que algunas vacunas requieren una dieta especial. Que si pierden la cadena de frío el chiquito se puede enfermar. Que no hay que vacunarlo si tiene tos, fiebre o diarrea. Estos son solo algunos de los mitos más comunes sobre la vacunación. En esta nota, te contamos si tenés que creerlos o no.

Como muchos otros temas relacionados con la salud y la crianza, las vacunas no escapan a los mitos que forman parte del folklore popular. De hecho, cuántas veces habrás escuchado afirmaciones, opiniones, e incluso consejos, y te habrás quedado pensando qué tendrán de cierto. Y como se trata de un asunto serio, es importante despejar dudas y
evitar confusiones. A continuación, echamos un manto de claridad sobre las creencias más comunes respecto de las vacunas.

Si el niño tiene fiebre, no debe recibir vacunas.
Es recomendable no aplicar las vacunas si el día anterior el niño tuvo un cuadro febril agudo.

Los chicos que tienen diarrea no pueden vacunarse.
El niño puede vacunarse aunque tenga diarrea. Lo que no puede es recibir las que se administran por boca, como la vacuna oral contra la poliomielitis OPVERO (ex Sabin) o la vacuna contra el rotavirus.

Es malo darle todas las vacunas el mismo día.
Las vacunas pueden aplicarse todas el mismo día, sin que eso aumente la frecuencia o la cantidad de reacciones adversas.
Es más: cuando se trata de vacunas "a virus vivos atenuados", como la triple viral y la vacuna antivaricela, deben administrarse el mismo día, o bien dejar pasar un mes entre una dosis y la siguiente.

Si la segunda o la tercera dosis no se dan exactamente en la fecha indicada, la vacuna pierde su efectividad.
Es como si el niño no hubiera recibido nada, y hay que recomenzar el esquema de cero.
Si las dosis no se dan exactamente en la fecha indicada, la vacuna no pierde su efectividad. Los esquemas no se reinician sino que se continúan a partir de la última dosis aplicada. Sin embargo, cuando se trata de las vacunas antirrábica y antimeningocóccica BC, es preciso ser estrictos. El esquema de la antimeningocóccica, por ejemplo, es de dos dosis separadas por un intervalo máximo de doce semanas. Y si no se respeta, hay que reiniciarlo.

Las vacunas pueden aplicarse todas el mismo día, sin que eso aumente la frecuencia o la cantidad de reacciones adversas.

Si el nene está tomando antibióticos, no hay que vacunarlo hasta que haya terminado el tratamiento.
El niño puede recibir sus vacunas aunque esté tomando antibióticos. No es necesario esperar a que termine el tratamiento como tampoco suspenderlo.

Si el chico es alérgico al pollo o al huevo, no puede vacunarse.
Si el niño es alérgico al pollo o al huevo, habrá que tener especial cuidado con la vacuna antigripal, dado que se elabora a partir de embriones de pollo y está contraindicada en pacientes que han demostrado reacción alérgica grave a cualquiera de los dos alimentos.
La misma precaución deberá tomarse con la vacuna triple viral: no deberían recibirla quienes tienen antecedentes de alergia severa al huevo.
Con el resto de las vacunas, no hay inconvenientes.

Si las vacunas pierden la cadena de frío, el chico se puede enfermar.
Las vacunas que pierden la cadena de frío no provocan enfermedad sino que disminuyen su capacidad de producir la respuesta deseada, vale decir, de generar defensas.

Si la mamá está embarazada, sus otros hijos no deben recibir determinadas vacunas.
Un niño puede recibir cualquier tipo de vacuna, aunque su madre está embarazada.

Las vacunas, sí o sí, tienen que dar fiebre.
Excepto la BCG y la OPVERO, la mayoría de las vacunas suele provocar fiebre. Pero eso depende de cada organismo, y no es
requisito obligatorio para asegurar su efectividad.
Con algunas (cuádruple y antihepatitis B, por ejemplo), la fiebre puede aparecer dentro de las primeras 48 horas.
Con otras (como la triple viral), a partir del quinto día.

Los bebés prematuros no pueden ser vacunados como los pequeños nacidos a término.
Los bebés prematuros deben ser vacunados de acuerdo con los esquemas habituales, es decir, según su edad cronológica.

Las vacunas que pierden la cadena de frío disminuyen su capacidad de producir la respuesta deseada, vale decir, de generar defensas.

Cuando un chico tiene tos, no hay que vacunarlo.
Si el niño tiene tos se puede vacunar, siempre que no tenga una enfermedad aguda grave o un cuadro febril.

La mayoría de las vacunas suele provocar fiebre. Pero eso depende de cada organismo, y no es requisito obligatorio para asegurar su efectividad.

Después de recibir la vacuna antigripal, es normal enfermarse de gripe.
El decaimiento, el dolor muscular, y rara vez la fiebre, son algunas de las reacciones adversas de la vacuna antigripal.

Hay alimentos que el niño no debe comer el día antes, el día de la vacuna, y tampoco el día después.
Las vacunas no requieren restricciones alimentarias. La única excepción es la OPVERO, para la cual se aconsejan 30 minutos de ayuno previo y posterior a su administración, con el objetivo de prevenir los vómitos. Pero si el niño se alimenta exclusivamente con leche materna, no necesita ayuno.

Si el nene tiene un peso inferior al normal, no está en condiciones de recibir ninguna vacuna.
Aunque el niño tenga un peso inferior al que corresponde para su edad, debe recibir las vacunas indicadas en el Calendario nacional de vacunación.
La única excepción es la BCG, que no debe aplicarse a los recién nacidos de menos de dos kilos. En cuanto a la vacuna contra la hepatitis B, si el bebé pesaba menos de dos kilos cuando se le administró la primera dosis, deberá recibir un refuerzo más adelante.

Si un nene se lastima, siempre hay que darle la antitetánica.
Oue un pequeño se lastime no quiere decir que haya que darle la antitetánica sí o sí. Depende del tipo de herida, de la edad del niño y del estado de su vacunación. Por lo general, si el Calendario se encuentra completo y al día, no se requiere una dosis extra.
Recordá que la antitetánica se aplica a los 2, 4, 6 y 18 meses de vida; a los 6 y 16 años; y después, cada 10 años, combinada con las vacunas cuádruple, quíntuple, séxtuple, triple bacteriana y doble adultos.

Que un pequeño se lastime no quiere decir que haya que darle la antitetánica si o si. Depende del tipo de herida, de la edad del niño y del estado de su vacunación.

Con el asesoramiento de las Dras. Analía Astegiano y Verónica Loggia, Médicas pediatras, Centros de Vacunación Dr. Stamboulian.

Revista Ahora Mamá, Nro. 133, Año 14, Septiembre 2008.