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¿Qué son las vacunas?

Conjugadas, recombinantes, elaboradas con virus vivos... Existe una amplia variedad de vacunas que nos protegen contra diversas enfermedades. Conocelas.

Las vacunas se elaboran con antígenos o segmentos de antígenos de diferentes gérmenes, unas sustancias extrañas al organismo que al ingresar "informan" al sistema inmunológico para que produzca defensas específicas -anticuerpos- contra determinadas enfermedades.
Existen varios tipos: las conjugadas, a las que se les agrega o conjuga una proteína, con el objetivo de aumentar la respuesta inmunológica para que resulten eficaces en los niños menores de dos años, por ejemplo la anti Haemophilus influenzae; las elaboradas con microorganismos inactivados o purificados, es decir muertos, como la antihepatitis A; las recombinantes, como la antihepatitis B, producidas mediante técnicas de ingeniería genética; y las vacunas a virus o bacterias vivos atenuados, fabricadas con el mismo germen que provoca la enfermedad pero sometido a procesos especiales que lo debilitan, como la Sabin y la BCG.
Con respecto a estas últimas, para tranquilidad de las mamás cabe aclarar que pueden provocar efectos similares a la infección para la cual brindan inmunidad. No obstante, resultan igualmente protectoras, y los síntomas suelen ser de corta duración y no contagiosos.
Según el tipo, las vacunas proveen una cobertura que oscila entre el 70 y el 100 por ciento. Ahora bien, para que sus propiedades se mantengan intactas es imprescindible que durante su conservación la cadena de frío se mantenga estable, debido a que las oscilaciones pueden provocar una disminución de su efectividad.

Las vacunas son productos biológicos que se utilizan para conseguir protección frente a diversas enfermedades.

Al ingresar en el organismo, el antígeno de la vacuna "informa" al sistema inmunológico para que produzca anticuerpos contra determinada enfermedad.


Una, dos, tres, ¿cuántas dosis?
Las dosis necesarias para asegurar una adecuada cobertura varían según el tipo de vacuna de que se trate. Así, las elaboradas con agentes vivos atenuados, que han perdido la capacidad infecciosa y que se multiplican en el organismo induciendo una respuesta similar a la producida por la enfermedad natural, como la triple viral y la anti varicela, requieren menos dosis que otras que contienen microorganismos inactivados, que al no multiplicarse en el organismo demandan un mayor número de dosis e, incluso, refuerzos.
Pero atención: una cosa es un "refuerzo" y otra, distinta, un "esquema" de varias dosis. ¿Cuál es la diferencia? Que algunas vacunas, de acuerdo con su composición, precisan de varias dosis para lograr una buena eficacia. La Sabin, por ejemplo, alcanza una efectividad del 50 por ciento con la primera aplicación, y del 95 al 98 por ciento después de la tercera. El refuerzo, en cambio, es una dosis adicional cuyo objetivo consiste en incrementar y prolongar la inmunidad a lo largo del tiempo.
Lo ideal es que cuando se trata de un esquema, cada dosis se aplique en el momento que corresponde. Sin embargo, si por algún motivo no podés cumplir las fechas a rajatabla, por ejemplo porque tu chiquito está enfermo, podés completar las dosis que le faltan cuando sea oportuno. No te asustes: la vacuna sigue siendo igualmente efectiva, por eso los esquemas de vacunación no se reinician sino que se continúan, sin importar el lapso que haya transcurrido desde la última aplicación. Eso sí, es importante que -apenas sea posible- tu hijo reciba el resto de las dosis, porque un esquema incompleto no proporciona la cantidad suficiente de anticuerpos para brindar una adecuada inmunidad. De todas maneras, tené en cuenta que un resfrío, una diarrea leve, alguna alergia específica o un tratamiento con antibióticos no son impedimentos para cumplir con la vacunación. Solo tenés que suspenderla si el día anterior tu hijo tuvo fiebre. En ese caso, consultá al pediatra antes de llevarlo a vacunar.

La protección que ofrecen oscila entre el 70 y el 100 por ciento, de acuerdo con el tipo de vacuna.

Las dosis necesarias para asegurar una adecuada cobertura varían según el tipo de vacuna de que se trate.

Orales e inyectables

La mayoría de las vacunas son inyectables, pero también hay algunas que se administran por vía oral, como antipoliomielítica oral, que de acuerdo con el Calendario oficial se suministra a los 2, 4, 6, 18 meses y 6 años, y la nueva vacuna contra el rotavirus, que aún no está contemplada en el plan nacional obligatorio.
Cabe aclarar que todas las vacunas -orales e inyectables- pueden administrarse el mismo día, siempre y cuando se apliquen en sitios diferentes.

El "refuerzo" consiste en una dosis adicional cuyo objetivo es incrementar y prolongar la inmunidad a lo largo del tiempo.

Obligatorias y optativas
Se llama "Calendario oficial de vacunación" al plan nacional de inmunizaciones obligatorias que impone el Ministerio de Salud de la Nación, a fin de que la población reciba cobertura contra las infecciones más frecuentes. Esto significa que -salvo que existan contraindicaciones especiales- todas las vacunas incluidas en el Calendario deben ser aplicadas indefectiblemente, según los tiempos y formas recomendados.
Pero existen también otras vacunas, no incluidas en el plan nacional, que muchos pediatras suelen indicar de acuerdo con los antecedentes del niño, o bien cuando se registran brotes o un cierto número de casos dentro de una determinada comunidad. Entre ellas, las más comunes son la antimeningocócica conjugada tipo C, que protege contra una bacteria llamada meningococo que produce sepsis y meningitis; la antineumocócica conjugada o polisacárida, que inmuniza contra el neumococo, una bacteria que causa neumonía y meningitis entre otras infecciones; la vacuna antivaricela; y la antirotavirus, que brinda inmunidad contra un germen que provoca gastroenteritis en niños pequeños.
En algunas situaciones, puede requerirse también la aplicación de determinadas vacunas a los viajeros que concurren a países donde prevalecen ciertas enfermedades, como por ejemplo, la fiebre amarilla.

La mayoría de las vacunas son inyectables, pero también hay algunas que se administran por vía oral.

Todas las vacunas incluidas en el Calendario oficial son obligatorias, y deben aplicarse en los tiempos y formas recomendados.

Una valiosa herramienta

El principal objetivo de las vacunas consiste en protegernos de diversas infecciones. Y a largo plazo, la inmunización masiva es uno de los caminos más eficaces para lograr la erradicación definitiva de numerosas enfermedades.
Aprovechá, entonces, esta valiosa herramienta para cuidar tu salud y la de tus hijos. El día de mañana, ellos te lo van a agradecer con creces.

Con el asesoramiento de las Dras. Verónica Logia, Médica y Analía Astegiano, Médica Pediatra.

Revista Ahora Mamá, Nro 121, Año 13, Septiembre 2007.

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