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Nota en medios
El después de las vacunas: Las posibles reacciones

La mayoría, puede provocar algunos efectos colaterales, que vale la pena conocer para no asustarse si aparecen.

Que la vacunación es la mejor forma de proteger a tu hijo de las enfermedades, no cabe la menor duda.

Sin embargo, como todo en la vida, las vacunas también tiene su otra cara: pueden provocar algunos efectos adversos, que vale la pena conocer para no asustarse si aparecen.


BCG
La vacuna BCG protege contra la tuberculosis y es eficaz y segura para prevenir las formas más severas de la enfermedad.
Se aplica en la parte superior del brazo derecho por vía intradérmica, es decir, de manera superficial, y según el calendario nacional de inmunizaciones el esquema consta de dos dosis: al nacer y a los seis años (al ingreso escolar).
No suele producir fiebre, pero inmediatamente después de recibida, se produce una pequeña pápula blanquecina en el sitio de aplicación, que desaparece rápidamente. Al cabo de dos semanas es normal que comience a formarse un pequeño nódulo, que puede ulcerarse y supurar, para finalmente cicatrizar y dejar una pequeña marquita blanca. Este proceso, que dura alrededor de tres meses, es indoloro y no requiere ningún tratamiento. Forma parte de la evolución habitual de la vacuna, y no deben aplicarse antisépticos, apósitos, ni realizar ningún tipo de curación.
Si no hubiera quedado cicatriz, no hay por qué preocuparse, y tampoco es necesario volver a vacunar.

Inmediatamente después de recibida, la BCG produce una pequeña pápula blanquecina en el sitio de aplicación, que desaparece rápidamente.

Vacuna contra la hepatitis B
Elaborada mediante la técnica de ingeniería genética, se trata de una vacuna muy segura y eficaz. Protege contra la hepatitis B, una enfermedad infecciosa que causa inflamación del hígado, y en algunos casos incluso hepatitis crónica, cirrosis y hasta cáncer de hígado.
Desde noviembre de 2000, su aplicación a los recién nacidos es obligatoria.
El esquema consiste en tres dosis: dentro de las 12 horas de vida, a los dos meses, y a los seis meses. Las dos últimas dosis pueden incluirse en la vacuna cuádruple celular + hepatitis B, o bien en la séxtuple acelular, de manera combinada.
En bebés menores de un año se aplica en el muslo, y en el brazo si se trata de chicos más grandecitos y adultos.
Los efectos colaterales -dolor, hinchazón y enrojecimiento- aparecen en el lugar de aplicación, son generalmente leves y de corta duración. También puede provocar dolor de cabeza, fiebre y malestar general, aunque con menor frecuencia.

Los efectos colaterales de la vacuna contra la hepatitis B aparecen en el lugar de aplicación, y son generalmente leves y de corta duración.

Vacunas antipoliomielíticas
Vacunarse contra la poliomielitis es la mejor manera de protegerse de esta grave enfermedad.
Existen dos tipos de vacunas antipoliomielíticas: la Sabin, que se administra por vía oral, y la Salk, que se aplica por vía intramuscular. Ambas son eficaces y otorgan protección a largo plazo.
La Salk puede administrase sola, o combinada con las vacunas cuádruple (vacuna quíntuple), o séxtuple (quíntuple + hepatitis B).
El esquema consiste en cinco dosis: a los dos, cuatro y seis meses de vida, un primer refuerzo a los 18 meses y otro al ingreso escolar.
Al recibir la Sabin oral, es aconsejable que el niño no ingiera nada media hora antes y después. Si dentro de los 10 minutos de administrada el niño vomita o regurgita, es necesario repetir la dosis el mismo día, excepto que no logre tolerarla, en cuyo caso habrá que volver en otro momento.
La vacuna Salk se aplica por vía intramuscular, a los menores de un año en el muslo, y a los más grandes en el brazo; no produce fiebre aunque puede producir algo de dolor en la zona de aplicación.
La vacuna Sabin tiene escasos efectos adversos, pero no deben recibirla los niños que padecen enfermedades que comprometen el sistema inmunológico y tampoco las mujeres embarazadas.

Si dentro de los diez minutos de recibir la vacuna Sabin el niño vomita o regurgita, es necesario repetir la dosis el mismo día, excepto que no logre tolerarla, en cuyo caso habrá que volver en otro momento.

Vacuna cuádruple
Protege contra cuatro enfermedades: difteria, tos convulsa (pertussis), tétanos e infecciones producidas por Haemophilus Influenzae tipo b, germen responsable de infecciones graves como meningitis, artritis y neumonía.
El esquema consiste en tres dosis, que se administran a los dos, cuatro y seis meses de vida, más un refuerzo a los 18 meses.
Se aplica por vía intramuscular en el muslo en los bebés, y en el brazo si se trata de niños más grandecitos.
Puede provocar enrojecimiento, hinchazón, dolor, y un nódulo en el sitio de aplicación que suele permanecer varias semanas, para disminuir progresivamente hasta desaparecer por completo, de manera que no es necesario realizar ningún tratamiento.
En algunos casos, puede ocasionar fiebre, irritabilidad, y llanto prolongado.
Si dentro de los primeros dos días después de la aplicación el niño tiene fiebre mayor de 40º C, o llanto prolongado por más de tres horas o convulsiones, deberá evaluarse con el pediatra de cabecera de qué manera continuar con el esquema.

En ocasiones, la vacuna cuádruple además de efectos locales, puede provocar fiebre e irritabilidad.

Vacuna triple bacteriana DPT/DPaT
La vacuna triple bacteriana DPT protege contra tres enfermedades: difteria, tos convulsa (pertussis) y tétanos.
La DPT y DPaT (triple bacteriana acelular) se indican como refuerzo a los seis años de edad. De acuerdo con calendario oficial, a los dieciséis años corresponde una dosis de doble adultos (dT), y después un refuerzo cada diez años.
La aplicación es intramuscular, en menores de un año en el muslo, y en el brazo si se trata de niños más grandecitos y adultos.
Dentro de las primeras 48 horas, la vacuna DPT provoca enrojecimiento, hinchazón, dolor, y un nódulo en el sitio de aplicación. También puede ocasionar fiebre e irritabilidad dentro de los dos a tres días de aplicada, y aunque menos frecuentemente, llanto persistente por más de tres horas y temperatura superior a los 40º C. Esto síntomas son menos frecuentes con las vacunas acelulares.
Si el niño tiene antecedentes de trastornos neurológicos o si después de la aplicación tuvo fiebre mayor de 40º C o llanto persistente por más de tres horas, es preciso consultar con el pediatra.

Dentro de los dos a tres días de aplicada, la vacuna triple bacteriana puede ocasionar enrojecimiento, dolor e hinchazón en el sitio de aplicación y ocasionalmente fiebre e irritabilidad.

Vacuna triple viral
La triple viral se aplica por vía subcutánea, y protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas, enfermedades comunes durante la infancia y sumamente contagiosas.
El calendario oficial contempla dos dosis: la primera a partir de los 12 meses de vida, y la segunda, o refuerzo, a los seis años de edad, junto con el resto de las vacunas, en el momento del ingreso escolar.
Si a los 11 años el niño no hubiera recibido dos dosis de la triple viral, es necesario administrarle un refuerzo.
Entre los cinco y los doce días después de haber recibido la vacuna puede aparecer fiebre, inflamación de los ganglios y una erupción cutánea en todo el cuerpo, similar a la provocada por el sarampión, pero que no contagia.
Estos efectos adversos ocurren en un pequeño porcentaje de los vacunados (5 a 15%), y ceden entre uno y cinco días después.
La triple viral no debe administrarse a personas con alteraciones de las defensas ni a mujeres embarazadas, y una vez aplicada, es aconsejable esperar un mes antes de embarazarse.

La vacuna triple viral no debe administrarse a personas con alteraciones de las defensas ni a mujeres embarazadas, y una vez aplicada, es aconsejable esperar un mes antes de embarazarse.

Vacuna contra la hepatitis A
De acuerdo con calendario nacional de inmunizaciones, los niños deben recibir una dosis de la vacuna contra la hepatitis A a partir del año de vida, y se recomienda aplicar una segunda dosis con un intervalo de seis a doce meses.
Puede administrarse en forma combinada con la vacuna contra la hepatitis B.
La aplicación es por vía intramuscular, en el muslo en los bebés que no caminan, y en el brazo si se trata de niños más grandes o adultos.
Los efectos colaterales: enrojecimiento y dolor, son leves, de corta duración, y se limitan al sitio de aplicación. También puede provocar dolor de cabeza, fiebre, dolor abdominal y vómitos.


Vacunas no incluidas en el calendario oficial

Vacuna contra el rotavirus
Protege contra el rotavirus, un microorganismo que puede causar gastroenteritis grave en los niños pequeños.
Se administra por vía oral, y pueden recibirla los bebés a partir de los 45 días de vida y hasta los seis meses de edad. Si el pequeño vomita o regurgita, no es recomendable repetir la dosis.
En uno de cada 10 chicos, puede provocar falta de apetito e irritabilidad. Y aunque con menor frecuencia, también puede provocar diarrea, vómitos y dolor abdominal.


Vacuna antimeningocóccica conjugada C
Protege de la meningitis causada por el meningococo del grupo C.
Se administra por vía intramuscular a partir de los dos meses de vida, y el esquema consiste en dos o tres dosis, según la marca comercial. Si se trata de niños mayores de un año, adolescentes y adultos, con una sola dosis es suficiente.
Se aplica en el muslo de los bebés, y en el brazo si se trata de mayores de un año.
Los efectos adversos más comunes son locales -enrojecimiento, dolor e hinchazón- y menos frecuentemente, pueden producirse fiebre, dolor de cabeza, y vómitos. De todas maneras, los síntomas son transitorios.

Los efectos colaterales más frecuentes del la vacuna antimeningocóccica son enrojecimiento, dolor e hinchazón en el sitio de aplicación.

Vacuna antineumocóccica conjugada
Protege contra las infecciones causadas por el neumococo, una bacteria que puede provocar otitis media aguda y otras enfermedades graves como meningitis, infección generalizada y neumonía.
El esquema de vacunación consiste en tres dosis, a los dos, cuatro y seis meses de vida, y un refuerzo entre los 12 y los 15 meses. Si el esquema se inicia después de los 6 meses el número de dosis varia.
Se aplica vía intramuscular, en el muslo de los bebés y en el brazo si se trata de niños más grandes.
Los efectos colaterales: dolor e hinchazón y menos frecuentemente fiebre, aparecen dentro de las 48 horas de aplicación, y son leves y transitorios.

Vacuna antivaricela
Protege contra la varicela, una enfermedad infectocontagiosa muy común durante la infancia.
Se aplica en el brazo, por vía subcutánea, a partir del año de vida.
El esquema consiste en una dosis desde los 12 meses hasta los 12 años de edad, y a partir de los 13 años, dos dosis con un intervalo de un mes. En la actualidad en otros paises se preveé una segunda dosis entre los 4 y 6 años de edad.
Las reacciones locales aparecen en un escaso porcentaje de los vacunados (20%), entre los cinco y los treinta días posteriores a la administración, y son variables: desde inflamación local y erupción en el sitio de aplicación, hasta un efecto generalizado, similar a la enfermedad.
Si la persona recibió transfusiones o gammaglobulina, debe esperar un lapso que varía de acuerdo con el producto y la dosis.
Después de vacunarse, se recomienda no tomar aspirina durante seis semanas, ni recibir gammaglobulina durante de tres semanas, para no contrarrestar la eficacia de la inmunización. Asimismo, es aconsejable evitar el embarazo durante un mes.

Después de vacunarse contra la varicela, es aconsejable evitar el embarazo durante un mes.

Vacuna antigripal
Protege contra la enfermedad producida por el virus de la influenza (gripe).
El período ideal para vacunarse es a partir de marzo y hasta junio, pero el mayor beneficio se obtiene cuando la inmunización se realiza entre dos y cuatro meses antes de cada invierno.
La edad mínima para administrarla es seis meses, y se aplica en el muslo de los bebés, y en el brazo si se trata de niños mayores de un año, adolescentes o adultos.
Esta vacuna puede producir dolor e hinchazón en el sitio de aplicación. También puede provocar decaimiento, dolores musculares, y rara vez fiebre.

En ocasiones, los efectos colaterales de la vacunación pueden provocar una disminución del apetito, pero no hay por qué preocuparse, porque es absolutamente transitoria.

Después de vacunarse, si el niño no tuvo efectos adversos que le impidan desarrollar su vida normal, puede concurrir al jardín o al colegio, como de costumbre. Y si está afiebrado, decaído o irritable, se reintegrará una vez que los síntomas desaparezcan.


Consejos para aliviar las molestias
- Para calmar las reacciones en el sitio de aplicación, es aconsejable colocar hielo o compresas frías. Los masajes no aportan ningún beneficio y pueden incluso acentuar las molestias.
- Si el nene tiene fiebre leve, el baño térmico puede ayudar a aliviar el malestar, y en caso de que la temperatura sea mayor, se le puede administrar algún antitérmico (paracetamol o ibuprofeno), siempre y cuando el pediatra lo indique.

Con el asesoramiento de la Dra. Raquel Piazza, Médica pediatra, Centros de Vacunación Dr. Stamboulian.

Revista Ahora Mamá, Nro 110, Año 12, Octubre 2006.

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